Por The New York Times
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El cuerpo de bomberos de California enfrentó un grave desafío cuando las bocas de incendio se quedaron sin agua, complicando la lucha contra las llamas.
Los tanques diseñados para áreas de gran altura no pudieron abastecer la demanda, ya que el sistema estaba preparado para incendios pequeños, no para devastaciones a gran escala.
La falta de agua afectó no solo a Pacific Palisades, sino también a Altadena, donde el incendio Eaton arrasó miles de acres. Aunque más agua habría sido útil, los vientos y la rapidez del fuego dificultaron el control de las llamas.
Investigadores señalan que los sistemas urbanos de agua no están diseñados para manejar grandes incendios forestales, especialmente en áreas cercanas a zonas salvajes. Rediseñar estos sistemas sería costoso y plantea dudas sobre la reconstrucción de vecindarios en áreas propensas a incendios, especialmente con el cambio climático.











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