Por Redacción AGR News
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La actividad militar estadounidense en Puerto Rico ha tomado un nuevo impulso este mes, con el despliegue de unidades especializadas, aeronaves de combate y ejercicios conjuntos que refuerzan la presencia estratégica en el Caribe.
Desde finales de agosto, la 22ª Unidad Expedicionaria de Infantería de Marina (22nd MEU) realiza entrenamientos avanzados en el sur de la isla, en colaboración con la Guardia Nacional de Puerto Rico. Las maniobras incluyen operaciones anfibias, vuelos tácticos, patrullaje terrestre y simulacros de supervivencia, utilizando instalaciones clave como Roosevelt Roads, Ramey y Muñiz.
Además, el gobierno federal ha ordenado el traslado de 10 aviones de combate F-35 a un aeródromo local, como parte de una estrategia para combatir organizaciones narcoterroristas en el Caribe. Aunque el Pentágono no ha confirmado vínculos directos con tensiones regionales, el despliegue ocurre en medio de acusaciones contra el gobierno venezolano por presuntos nexos con el narcotráfico.
La gobernadora Jenniffer González aseguró que no existen planes para reactivar bases en Vieques o Culebra, pero sí confirmó el uso de instalaciones existentes para entrenamientos y operaciones conjuntas. Mientras tanto, residentes en zonas como Ceiba y Naguabo han reportado un aumento visible en el tránsito de aeronaves militares y personal táctico.
Este fortalecimiento militar plantea interrogantes sobre el papel de Puerto Rico en la estrategia de defensa regional de Estados Unidos, así como sobre el impacto económico y social de estas operaciones en las comunidades locales.











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