Por Redacción AGR News
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La capacidad de las familias puertorriqueñas para adquirir una vivienda continúa deteriorándose y se mantiene muy por debajo de los niveles observados hace seis años, según el más reciente Índice de Asequibilidad de Vivienda elaborado por Estudios Técnicos, Inc. (ETI). El indicador cerró el cuarto trimestre de 2025 en 64%, lejos del 99% registrado a inicios de 2019, aunque mostró una leve mejoría frente al 58% del trimestre previo.
El economista Leslie Adames, director de la División de Análisis y Política Económica de ETI, explicó que la caída responde a una combinación de factores que han presionado el mercado residencial.
“El deterioro refleja la convergencia de tres fuerzas: el alza en los precios de las propiedades, tasas hipotecarias elevadas y un crecimiento insuficiente en el ingreso de los hogares”, sostuvo. “Esta combinación ha ampliado la brecha entre lo que una familia con ingreso mediano puede pagar y las condiciones reales del mercado”.
El índice mide si una familia típica, con un 20% de pronto pago, cuenta con ingresos suficientes para cualificar para un préstamo hipotecario. Un valor de 100% implica que el ingreso es adecuado; cualquier cifra menor refleja dificultades para acceder a una vivienda.
Durante 2025, el precio promedio de las viviendas nuevas subió a $421,191, un aumento anual de 7.1%. Las unidades usadas también registraron incrementos, alcanzando un promedio de $223,155, un alza de 4%. Con estos precios, una familia necesitaría generar $105,297 al año para cualificar para una vivienda nueva, cifra muy distante de la mediana de ingreso familiar en Puerto Rico, que se mantiene en $34,730.
La mejoría del índice entre el tercer y cuarto trimestre de 2025 se debió principalmente a la reducción en la tasa hipotecaria fija a 30 años, que bajó de 6.96% en enero a 6.19% en diciembre. Sin embargo, esa tendencia se revirtió en 2026. Las tasas aumentaron de 5.98% en febrero a 6.51% en la semana del 21 de mayo, impulsadas por el empinamiento de la curva del Tesoro federal.
Este repunte, advirtió Adames, añade presión adicional a los hogares que ya enfrentan un mercado restrictivo.
A pesar de la caída en la asequibilidad, las ventas de propiedades han mostrado resistencia. Tras tocar fondo en el primer trimestre de 2024 con 2,231 unidades, las transacciones repuntaron a 2,616 en el segundo trimestre y se mantuvieron relativamente estables durante 2025, cerrando el año con 2,645 unidades vendidas.
Adames señaló que esta aparente estabilidad esconde una realidad desigual:
“La demanda está siendo sostenida por compradores menos sensibles al costo del financiamiento —como inversionistas y compradores al contado—, mientras que la clase trabajadora y media queda cada vez más excluida”.
El panorama para 2026 no luce alentador. Si las tasas hipotecarias continúan elevadas y la inflación impulsada por los precios de la energía —agravada por tensiones geopolíticas en el Medio Oriente— persiste, el índice podría seguir cayendo.
“El mercado de vivienda en Puerto Rico enfrenta un momento crítico”, advirtió Adames. “La actividad transaccional puede sostenerse en el corto plazo, pero si no se atienden los factores estructurales —como el costo del financiamiento, la oferta de vivienda accesible y el crecimiento del ingreso familiar—, el acceso a la vivienda para la clase trabajadora seguirá deteriorándose”.







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