Introducción: Una batalla cotidiana

Trabajas, trabajas y estás esperando un día con ansias de cobrar el cheque del viernes o cobrar el cheque bisemanal de los días 15 y 30 del calendario. Llega uno de esos ansiados días donde por fin cobras ese cheque que tanto trabajaste y anhelaste. Habías prometido usar ese dinero para ahorrar para una meta futura. De momento, entras a tu Facebook, TikTok, Instagram o cualquier red social que tú uses a diario. De momento, aparece una oferta. Entran dos personas en tu mente y no son el angelito y el diablito de las series o películas animadas. Son el Sr. Spock y Homero Simpson, donde uno de los dos te dice:

Sr. Spock: Oye, ese dinero es para tus metas financieras. No desperdiciéis ese dinero, guárdalo bien.

Homero Simpson: No, no hagas caso al orejón este, que saluda usando una “V”cada vez que vea a alguien. Esa oferta de dos horas deberías aprovecharla.

¿Quién gana? Eso es algo que vamos a ir examinando en esta lectura donde podemos apreciar que las decisiones económicas no dependen solamente de la matemática, sino más bien son una batalla entre razón y emoción.

El mundo imaginado por los economistas

Por mucho tiempo, la economía tradicional no se fijó en nuestras imperfecciones, construyendo un mundo ideal mediante el homo economicus. En la economía tradicional, donde tenemos teóricos como Adam Smith y que se consolidó más tarde con figuras como Milton Friedman y Gary Becker, se asumía que el ser es 100% racional.

A esto se le conoce como el Homo economicus, donde el ser humano se parece mucho más al Sr. Spock, donde el consumidor opera como si fuese una súper computadora:

a) Información perfecta: se conocen todos los precios, opciones y variables del mercado.

b) Evalúa decisiones sin sesgos: analiza los pros y contras fríamente calculados.

c) Maximiza beneficios: Siempre va a elegir la opción que le dé mayor felicidad o mayor rendimiento.

e) Las decisiones son consistentes: sus decisiones no son alteradas por un cambio de opinión, impulso, anuncio bonito o mal día.

Por lo que se está describiendo aquí, se está describiendo un mando ordenado y predecible que puede funcionar bien con ecuaciones para los economistas. El único problema es que somos seres humanos de carne y hueso que nos enamoramos, compramos cosas que no necesitamos, y tomamos decisiones a la ligera ya se mediante el dicho de “toma la decisión con tu corazón” o también puede ser con tu estómago cuando tienes hambre y quieres comerte un arroz blanco con habichuelas, pollo empanado a la milanesa, y por el lado un Mofongo con Mayoketchup, tampoco olvidemos el postre un buen café con leche y bizcocho de chocolate con helado de vainilla. Realmente el mensaje es que las decisiones que se toman no se basan en fórmulas matemáticas; es más complejo que esto.

El descubrimiento de Homero Simpson

La economía tradicional, sus teoría se basan en una persona que es como el Sr.Spock, pero entonces al llegar Daniel Kahneman y Amos Tversky ambos psicólogos y uno de ellos ganador del premio Nobel de economía junto al economista y ganador del premio Nobel de economía Richard Thaler dieron un balde de agua fría donde explican que el mercado no está lleno de personas como el Sr.Spock donde siempre analizan todos mediante la lógica. Más bien seres de carne y hueso que se parecen muchísimo a Homero Simpson.

Homero no es un robot calculador. Es impulsivo; se deja llevar por el momento, donde prefiere la recompensa inmediata como una dona o rosquilla hoy, no mañana. Los seres humanos somos iguales, y estos autores demostraron que separamos la racionalidad debido a cuatro cosas:

a) Compras Impulsivas: Vamos al supermercado con una lista, pero nos desviamos comprando cosas que no necesitamos solo porque estaban en el pasillo de la caja.

b) Gastos emocionales: usamos el dinero para manejar nuestras emociones, no para maximizar beneficios matemáticos. Ejemplo: Tuve un mal día; me merezco comprarme una botella de vino y darme una o dos copas.

c) Procrastinación financiera: Sabemos que debemos ahorrar dinero para el retiro o ahorrar para un fondo de emergencia, pero lo dejamos para después y se queda en un ciclo eterno de no trabajar esa meta.

d) Sobre endeudamiento: Nos dejamos llevar, cegados por las ofertas fáciles y el crédito, ignorando los intereses, balances mínimos y puntaje crediticio. Esto satisface un deseo inmediato.

Thaler, Kahneman y Tversky demuestran que estos errores no son casuales. No somos tantos; es que nuestra mente tiene unos atajos biológicos conocidos como sesgos cognitivos que nos hacen predeciblemente irracionales. En otras palabras, la economía no la mueve gente que es como el Sr.Spock; lo mueven los Homeros de la vida.

Cuando ambos viven dentro de nosotros

El Sr. Spock y Homero Simpson ambos viven en nosotros. Un día somos como el Sr. Spock y al otro podemos ser un Homero. Como seres humanos, no somos completamente racionales, pero tampoco somos completamente impulsivos. En nuestro cerebro ellos conviven y se pelean por el control remoto de todos los días.

Esta batalla es algo de día a día; no es algo teórico. Esto se puede ver en nuestras cuentas bancarias todos los meses cuando recibimos nuestros estados de cuenta. Sé que al igual que tú y yo tenemos ciertas cosas que podemos ver:

a) Choque de prioridades: Transferir dinero a tu cuenta de retiro por la mañana o por la noche, o usar el dinero para salir con los panas a cenar y beber.

b) Autosabotaje en ofertas: Diseñas un presupuesto utilizando herramientas como Excel o Google Sheets, y entonces dentro de cinco minutos lo terminas descartando porque viste un descuento del 60% de algo que te gusta pero que no necesitas.

c) La parálisis del análisis: Sabes perfectamente que tienes que empezar a invertir, pero lo terminas dejando para después, reiterando meses y, cuidado, sí, años.

¿Por qué nos pasa esto? ¿Somos débiles? Vamos con calma, primero, no eres débil ni tampoco eres malo con el dinero. Tu cerebro está programado para sobrevivir y en esta economía hay cosas que se terminan aprovechando de nuestra mente como:

a) Sesgo del Presente: cuando se valora una recompensa pequeña hoy en vez de una recompensa enorme dentro de 30 años. Un ejemplo se da cuando hay que ahorrar para el retiro; es difícil empatizar con nuestro “yo del futuro”. Para tu mente, el tú que está en los 65 años es un don nadie.

b) Gratificación Inmediata: En la era donde todo está en el teléfono, en las aplicaciones, todo se mueve con “clic” y la dopamina instantánea. Las aplicaciones financieras y compras están diseñadas para eliminar cualquier “obstáculo”. Comprar algo en una aplicación incrementa la felicidad inmediata en 10 segundos, mientras que ahorrar para el retiro no te da esa dopamina hoy, pero te la da después de que logras la meta en unos años. El Homero Simpson siempre va a preferir el premio rápido.

c) Fatiga de Decisión: Durante el día estamos tomando alrededor de 35,000 decisiones. Desde que nos levantamos, desayunamos, elegir la ropa según el clima, decidir el orden de tareas personales y profesionales que hay que hacer, si comprar comida o cocinar en la casa, horario para hacer ejercicio, dormir, con quién hablar ya sea mediante una visita, llamada, o mensaje de texto y entre otras cosas. Para cuando llega la noche, el Sr.Spock está cansado y necesita dormir. Allí entra el Homero Simpson a tomar el control, y entonces por la impulsividad se rompe el presupuesto y compras cosas que no necesitas debido a que el cerebro ya no tiene energía para poder poner un detente a la impulsividad.

Ahora para conseguir el éxito financiero no tenemos que eliminar a Homero Simpson; es imposible. Lo que se puede hacer es crear sistemas para ayudar al Sr.Spock y así pues se puedan tomar decisiones de maneras estratégicas en piloto automático antes de que las impulsividades de Homero Simpson se despierte y nos hagan tomar malas decisiones.

¿Cómo ayudar al Sr. Spock?

El desafío del manejo de las finanzas personales y políticas públicas no es la falta de información, sino más bien un problema de diseño humano. Cuando queremos hacer planes para el futuro, nosotros somos como el Sr. Spock, utilizando lógica y razón, y buscamos hasta calcular dónde calcular las inversiones a largo plazo. Ahora, a la hora de ejecutar o ejercer el plan en acción, somos como el Sr. Homero Simpson, quien asume el control del mando.

Nuestra mente se mantiene luchando y a lo mejor la solución es intentar educar o castigar a Homero para que pueda ser como Spock, pero ya eso es una ilusión. La solución para esto es diseñar “nudges” o pequeños empujones donde se pueda asistir a la arquitectura de decisiones sin tener que acudir a la prohibición o planificar desde un estado totalitario la vida de la gente.

Al ayudar al Sr.Spock a tener visibilidad en la vida diaria, no es algo que requiere de poderes o una fuerza de voluntad sobrenatural, sino un diseño inteligente de hábitos basados en:

a) Automatizar como norma: promover el ahorro de manera consciente, no solamente un solo mes. Si se busca automatizar las transferencias o descuentos el mismo día que se reciben ingresos, la decisión no se quedaría en una opción sino más bien en un camino por defecto.

b) Introducir tensión en la tentación: Esto significa rediseñar el entorno para que los malos hábitos sean difíciles de ejecutar. Ejemplo: eliminar los datos de tu tarjeta de crédito mientras estás navegando por internet o aplicaciones de compra en un clic ayuda a que el tiempo esté a tu favor para que la racionalidad pueda recuperar su control.

c) Tener recordatorios: El cerebro responde a lo que se puede ver. Tener aletas visuales o recordatorios explícitos de los objetivos a largo plazo ayuda a que enfrentes los estímulos de consumo inmediato.

d) Arquitectura del entorno favorable: no se puede depender de un entorno hostil para llegar al éxito en nuestras metas personales y financieras. Hay que buscar la manera de modificar el uso cotidiano, desde la aplicación en el teléfono hasta la accesibilidad de nuestras cuentas de banco; esto ayuda a tener un mejor resultado en nuestras decisiones.

Esto como tal no es cambiar nuestra identidad y gustos; es más bien usar una estrategia para poder construir buenos hábitos conectados y fusionando la sabiduría del Sr.Spock sin que Homero se dé cuenta.

La lección más importante

Lo que podemos aprender de esta reflexión es que esto no se trata de la inteligencia, sino que más bien tiene que ver con el comportamiento. Las personas, por más inteligentes que sean, con todos los títulos universitarios que tengan, pueden fracasar financieramente. Una persona que, aunque no tenga títulos universitarios o de lo que sea en la vida, si practica buenos hábitos, puede llegar lejos.

El Sr. Spock nos recuerda la importancia de la planificación, disciplina y lógica. Mientras que Homero Simpson nos recuerda la tentación, placer inmediato, y decisiones impulsivas. Esto no se trata de eliminar a uno y al otro; esto se trata de manejar con nuestra mente a la hora de poner en práctica nuestros hábitos a la hora de tomar una decisión de manera personal y financiera.

Por Steven M. Castillo-León 

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